Administradores de fincas
Cómo trabajamos con despachos que gestionan varias comunidades a la vez.
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El trabajo que desbloquea las altas de luz de un edificio entero. Proyecto, obra, coordinación con la distribuidora y legalización, con un único interlocutor para la comunidad.
El problema
Muchos edificios de Tenerife siguen con los contadores dentro de las viviendas, en los rellanos o en huecos de patio a los que casi nadie puede acceder. Mientras nada falla, el asunto se aplaza. El problema aparece de golpe: un vecino no puede dar de alta la luz, otro necesita ampliar potencia para instalar aire acondicionado o un punto de recarga, o hay que hacer una obra y nadie encuentra por dónde pasa la línea.
La centralización resuelve el conjunto: un recinto único, accesible, con la concentración de medida normalizada y una derivación individual clara e identificada para cada vivienda o local.

Qué hacemos
Cómo lo organizamos
Medimos el edificio, contamos suministros y valoramos dónde puede ir el recinto sin invadir zonas problemáticas.
Documento con alcance, fases, plazo y precio desglosado, listo para votar. Resolvemos las dudas de los vecinos si hace falta.
Gestiones con la distribuidora y pedido de material. Antes de empezar, el edificio ya sabe qué día se corta la luz.
Obra por fases, pruebas, etiquetado vivienda por vivienda y entrega de certificados a la comunidad.
Para el administrador: preparamos el presupuesto con partidas separadas (obra civil, material eléctrico, mano de obra y legalización) para que la junta pueda comparar ofertas de forma real y no por un precio global sin desglosar. Consulta también las fórmulas de pago que ofrecemos a comunidades.
Preguntas frecuentes
Es reúnir en un único recinto o armario todos los equipos de medida del edificio, alimentados desde la caja general de protección por una línea general de alimentación, y sacar desde ahí una derivación individual hasta cada vivienda o local. Sustituye a los contadores repartidos por rellanos, patios o dentro de las propias viviendas.
En obra nueva es obligatorio desde hace décadas. En edificios antiguos, la obligación aparece normalmente cuando se reforma la instalación, cuando la distribuidora lo exige para tramitar nuevas altas o ampliaciones de potencia, o cuando el estado del conjunto ya no permite certificar. Si en su edificio hay altas bloqueadas, esa suele ser la causa.
El trabajo se planifica por fases para reducir el corte al mínimo imprescindible. Avisamos a los vecinos con antelación, indicamos el día y la franja horaria y coordinamos con la distribuidora los pasos que dependen de ella.
El recinto tiene requisitos propios: dimensiones y accesibilidad, puerta con la resistencia al fuego exigida abriendo hacia el exterior, ventilación, iluminación, base de enchufe para mantenimiento, extintor y señalización. Si el edificio no lo tiene, en el presupuesto va incluida la adecuación de obra civil necesaria.
Los equipos de medida son de la distribuidora y se alquilan a cada titular; la comunidad costea el recinto, la concentración, las canalizaciones y las derivaciones individuales. En el presupuesto separamos claramente lo que es obra de comunidad de lo que corresponde a cada vivienda.
Sí. Entregamos memoria del estado actual, alcance del trabajo, plazo, fases de corte y precio desglosado, en un formato que el administrador puede llevar directamente a la junta de propietarios.
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